La previa
La vida no vale nada para un gran porcentaje de jóvenes argentinos.
Hace unos años, “los postergados”, muchos de los cuales se postergan solos; los marginados, con iguales variantes, y los que realmente nunca tendrán posibilidades de una vida digan, fuera de la miseria, eran quienes “estaban jugados”, no le importaba dar la vida, porque hace mucho que, generacionalmente, están muertos.
Pero ahora, hay jóvenes de barrios hermosos, con casa hermosas, y otros, aunque de peor barrio y casas más chicas, a los que la miseria no los corre; a los que no les faltan zapatillas nuevas; a los que no les falta dinero en el bolsillo, que se dedican, desde hace un tiempo, a “la previa”, dos palabras que dejan al desnudo la estupidez humana, por lo menos de este lado del mundo.
Cuando se empezó a hablar de “la previa”, hace unos años; noticieros y programas enteros difundían esa manera estúpida de divertirse sin talento, que es “juntarse para tomar”.
Esto pasa mucho en los países desarrollados de Europa, pero eso no quiere decir que porque sucede allí es bueno. Estúpidos hay en todo el planeta.
Se reúnen, toman y toman, y como sabemos los que nos ocupamos de informarnos; el alcohol anula las alarmas que da el cuerpo, y los energizantes que les meten en la cabeza como un símbolo de viveza y modernismo, empeoran la sitación.
Ah!, los padres podrían jugar un papel fundamental.
Yo se que nuestros hijos pueden elegir sus rumbos y amigos, y que nosotros solo podemos educarlos como creemos que concebimos la vida. A cualquiera de nuestros chicos le puede suceder una desgracia, ante la imprudencia o no, pero tenemos la obligación de achicar los riesgos.