martes, 22 de junio de 2010

SIEMPRE IGUAL
He visto el partido que Brasil le ganó a Costa de Marfil, no sin pasión. He de reconocer que la soberbia futbolera de los hombres de amarillo, me resulta difícil de tragar.


Como mi memoria es corta y selectiva (aunque parezca mentira), solo recuerdo un seleccionado brasilero que me llenó el ojo, y ese es el campeón mundial de 1970, con Rivelino, Jairzinho, Tostao, y un montón de fenómenos… ¡ah! También estaba Pelé…ese… el morochito subido que introdujo en la pornografía a la “reina de los bajitos” antes de que cumpliera dieciocho años.

Bien, por lo demás, del 70 para acá, recuerdo mejores y peores mundiales de los compatriotas de Paulo Coelho, que tampoco me gusta nada, aunque reconozco que es talentoso y hábil para la tecla, además de prolífico y vendedor (casi da envidia). Siempre, como diría Paul Maccartney, ellos tienen “una ayudita de sus amigos”, desde que Avelange fue presidente de la FIFA y reunió una corte de enormes alcahuetes que aún perduran, incluso por nuestras pampas.

Contra los marfileños vi como un brasilero paraba la pelota fuera de la cancha, toda su circunferencia estaba "out", como dice el reglamento, lo que justifica un saque lateral. El brasilerillo de marras miró al hombre del banderín solferino (o al otro), y con la mejor cara de “yo no fui”, metió la pelota dentro del campo y siguió como si nada. Maravilloso.

Agarrones de las camisetas en el área amarilla, los que usted quiera, ¿penal?... no, siga…siga…

Luis Fabiano en una maniobra más acorde a las artes marciales que al “fuchibol”, tocó dos veces la pelota con la mano en la misma jugada. La primera pareció casual, la segunda fue terriblemente a propósito, lo que un referí como la gente, no el que dirigió el partido, diría “intencional”. Nada, gol de Brasil. Todos vimos, como dijo Maradona, que el mismísimo canalla del pito volvía al centro del campo muerto de risa, hablando con Fabiano y haciendo el gesto de que vió que le pegaba la pelota en el pecho. Maravilloso Parte 2.

Ni hablemos de la forma de pegar y llorar desde el piso de los gobernados por Lula, son odiosos; se quejan constantemente y quieren llevarse a todo el mundo por delante. No hay dudas que les dura el poder dentro de la institución más importante del fútbol mundial.

Para terminar de corroborar esto, podemos mencionar el insulto de Dunga, el técnico brasilero, a un periodista durante  la conferencia de prensa. ¿Lo sancionaron como a Diego? NO… siga…siga. Maravilloso Parte 3

A pesar de que por culpa de Menotti, quien al frente de nuestra selección perdió nueve (9) partidos seguidos con los brasileros, les tenemos un poquito de chucho, ellos, y esto dicho por jugadores argentinos que jugaron varios años en el país del “samba”, ellos también nos tienen miedo, y de eso dan fe todas las declaraciones que hicieron desde su país y desde la concentración, antes de comenzar el mundial, embarrando la cancha.
De la pelota hablamos otro día.

Además, no soporto a los que tiran caños y hacen taquitos recién en el segundo tiempo y cuando van ganando.