lunes, 14 de junio de 2010

¿De qué hablamos?
Así como cuando hablamos de historia, decimos que el anacronismo es una forma de mentir, la hipocresía es la mentira misma, con un fin malicioso.


No se puede hablar sin sinceridad, mintiendo para ser políticamente correcto, o tratar de parecer lo que no se es, porque el resultado es impiadoso. Uno se sentirá una basura que miente porque le conviene. Y esto ¿a quién le conviene?

Caminando la vida nos hemos encontrado con múltiples situaciones en las que nos convenía callar, hacer “la vista gorda” u omitir. Todo eso es hipocresía también.

Saldremos de este atolladero de vulgaridad e igualitarismo falso, mentiroso y pernicioso, solo con la verdad, que es nuestra mejor arma para cualquier guerra que debamos librar.

Claro que decir la verdad a veces nos torna indefensos, pero sepa el lector, que siempre he preferido estar del lado de los “tontos”, porque los vivos, generalmente son hipócritas y la conjunción vivo-falso, me asusta.

Invito a los lectores de este blog, a ser sinceros por ahora y siempre, y a los sinceros pido: todo honor y toda gloria.

¿Le parece exagerado y tremendista?

¿Acaso lee usted el diario, mira televisión o escucha la radio?, bien, entonces sabe de que hablo.