Todo el tiempo se van muriendo las buenas costumbres
El 21 de septiembre era el “Día de la Primavera”, fue el “Día del Estudiante”, hoy, gracias a la permisividad y la tolerancia, unida a la falta de imposición del orden, el país (y el mundo, seguramente), han visto a jóvenes argentinos, correrse a botellazos, empuñar cuchillos o estar al borde de la muerte por un coma alcohólico.
Nótese que he pronunciado tres malas palabras, tres expresiones siniestras que el progresismo, ese que cree que la dictadura del asesino de Videla, sólo persiguió a los que se inventaron como líderes de una época, cuya actuación en los ´70, es incomprobable en muchísimos casos. Esas horribles tres palabras, fueron: permisividad, tolerancia y orden; tres símbolos del mal. Porque hay iluminados que le hicieron comer el caramelito a gran parte de la sociedad, de que esas tres palabras sólo se conciben bajo un régimen dictatorial. Mienten.
Yo siempre pensé que era socialdemócrata, como lo fue Felipe González o como lo fue Alfonsín, el único con los cojones necesarios para encarcelar a la cúpula de una dictadura. Pero ahora, por estos tiempos, parece que soy “facho”.
Felicito a los progresistas que por odiar las tres palabritas mencionadas por mi, abonan el resultado de setenta heridos en los Bosques de Palermo, varios comas etílicos, piquetes, cortes, tomas de escuelas y otras estupideces por el estilo, que creen que permiten el desarrollo de una democracia.
No olviden que la escalera de la decadencia, no tiene descansos… no se puede parar.