¿Qué creen que hacen? III
Con respecto a los hechos ocurridos en el Parque Indoamericano, convertido hoy en una toldería indigna para un país que se manifiesta en absoluto crecimiento y con progresos extremos en derechos humanos y su lucha con la pobreza, quiero manifestar mi más profundo dolor por lo que quienes enarbolando la falsa idea de un revolución tardía, ponen al borde de la guerra civil a argentinos y extranjeros, hecho plasmado cuando en la noche negra de los primeros muertos, los vecinos que pagan impuestos, cantaron el himno frente a los ocupantes de distintas nacionalidades (argentinos también), que en forma organizada y con la palabra “Macri” a flor de labios, exigieron terrenos y casas.
No defiendo al Ingeniero Macri porque no coincido en nada con él, o mejor dicho, no coincidía, porque este plan por desestabilizarlo, lo llevará ala presidencia.
Tampoco coincidía con los xenófobos ni los que prefieren la pobreza para someter por el estómago o por los sables y los FAL. No coincidía con ellos porque era alfonsinista y social demócrata, pero ante los muchos hechos que atentan contra las organizaciones del Estado y la paz, me ubican hoy como “facho” (pueden buscar en notas anteriores mi referencia a esto).
Han logrado dividir aún más a la gente. Logran que se maten entre pobres. Pareciera que desean muertos para alimentar un discurso que el mundo ha desechado con el pragmatismo del bienestar y no la “Teoría del Bienestar” que siempre beneficiaba a los jerarcas.
Los ocupantes, en su mayoría extranjeros, manifiestan que ya no pueden pagar el alquiler que abinan por una pieza y por eso fueron “dignamente a buscar un terreno”. Digno es seguir luchando desde el lugar de cada uno, como cientos de miles de familias que alquilaron toda su vida una pieza en las miles de pensiones que hay en Buenos Aires; o departamentos pequeños, endeudándose o teniendo que dejarlos por uno más chico.
Reclamos más reclamos por un lado, y lucha política por el otro.
¿Qué creen que están haciendo quienes lo fogonean? ¿Esta es la revolución que soñaron en su juventud?, una sociedad fracturada y una inmigración indiscriminada a la que se utiliza para la falacia de decir que hacen los trabajos que los argentinos no quieren hacer. Corten planes sociales y denles palas para trabajar en obras de infraestructura y que cada uno busque su futuro donde debe.
No soy facho, el que lo piense es un imbécil, lo que sucede es que no soporto el populismo egoísta de multimillonarios poderosos que le hicieron comer el caramelito de “desalambrar” a unos cuantos ilusos a los que la realidad mundial no logra convencer, porque leen patéticos pasquines y ven programas hechos únicamente para reírse de los demás.
Dijo José Hernández en 1886: “Detesto la inmigración sin capital y sin oficio. ¿Quiénes de todos ellos irá a la frontera a defendernos del indio?. Ninguno. Se refugiarán en las grandes ciudades, vivirán vidas miserables, y su dinero no ingresará a nuestro mercado porque lo envían a sus países de origen”.
¿Hernandez era facho?
Mientras un solo niño argentino tenga hambre porque sus padres no pueden o no quieren trabajar, no debería entrar al país un solo extranjero más, porque fundar “villas”, no puede ser el proyecto de un Estado superador.