Beneficiar al que menos lo merece
He oído decir al Ministro de Justicia y Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Dr. Ricardo Casal, que un preso, cuando ha cumplido su condena, ya es “gente decente”.
Esto fue dicho en el marco de una conversación que refería a la suerte que tienen los delincuentes que cumplen con su condena (nunca la que merecen), de salir de la cárcel con u título universitario, o en un tiempo, mediante una nueva ley, con trabajo en el Estado. Y los significativo es que esa suerte se compara con la imposibilidad de acceder a la universidad de muchos hijos de padres decentes, o de estos padres a conseguir trabajo.
La categoría de “gente decente” no se consigue por el mero hecho de cumplir una condena, eso lo demuestra el altísimo porcentaje de reincidencia de los prematuramente excarcelados por los jueces garantistas, inescrupulosos y cultores del “siga…siga…”.
Es evidente que el ministro carece de los conocimientos necesarios sobre la condición humana, y sobre todo la de los delincuentes, al manifestar que son “gente decente” porque cumplieron una condena. O tal ves, haya que pensar, que la posibilidad de salir de la cárcel con un trabajo, es otra maniobra elelctoralista.
Está muy bien que trabajen por la reinserción social de los delincuentes, pero solucionen, antes de excarcelar con beneficios, los problemas de la gente decente de verdad.