Cada uno sabe quien es
Yo no se si es que yo estoy tan viejo que todo me molesta, pero en realidad, no es eso (lo de viejo si), pero me refiero a la toma de los colegios de la Capital. Aquel que diga que no está todo armado en contra de Mauricio Macri (a quien no voté y no votaría jamás), es porque nos quiere engañar, o no se da cuenta de nada. Yo pregunto, ¿son las escuelas de la ciudad de Buenos Aires las únicas que tienen problemas, o lo estudiantes de las provincias son todos tontos y se bancan cualquier desastre para no dejar de tener clases y responder al mandato de sus padres?
En el discurso de los pibes se nota el adoctrinamiento. ¿A usted le parece bien que tomen escuelas, que decidan quien entra al colegio y quien no, que quieran elegir a los docentes? Bueno, a mi no. Si quiere sancióneme, diga que soy facho, que no lo soy pero si siguen así, voy a criticarlos tanto que me van a hacer ver como si lo fuera.
A mi nadie me preguntaba nada cuando yo era estudiante. Asistía a uno de los colegios más caros de Buenos Aires y no había estufas; había respeto; había orden (la nueva mala palabra); había padres detrás de sus hijos; los alumnos recibían un coscorrón (en mi caso de algún cura) y los representantes de las instituciones defensoras de los derechos humanos no tomaban el colegio, solitos nos dábamos cuenta, y sabíamos, que el coscorrón estaba bien dado. Nadie obligaba a aprobar a todos los alumnos, porque repetir el año era una forma de sacudirte para que recapacites, ahora cambiaron “sacudirte” por “excluirte” y "todo bien"..."siga...siga...".
Vulgarizar es la cuestión, porque cuanto menos se les exija, cuando menos se sancione, cuando menos se meta preso, cuando menos se defienda la moral, que existe, no es un valor de gente antigua, y sostiene la vida en común; cuanto más se deteriore todo, menos votos en contra creen, los que así piensan, que tendrán.
Se equivocan, muchos no votamos la decadencia, y aunque seamos minoría, alcanza para que aquel que ose deteriorar más este país, lo sepa íntimamente. Siempre creí que cada uno sabe que clase de persona es, y así mismo… nadie se engaña.