
Como dijo Fierro: "...no me gusta el como"
¿Y como quiere que esté?, matan gente todos los días y los jueces acompañan menos que una guitarra sin cuerdas.
Santiago Urbani sintió que le apoyaban el caño de una escopeta en la cabeza, “los pibes” (terminología de la decadencia), no lo quisieron matar, según dijeron al tribunal que los juzgaba. Pero para disparar, el asesino tuvo que hacer una fuerza equivalente a cinco kilográmos, con lo cual, el “se me escapó”, no es creíble.
Los jueces dicen que hasta que no tengan diez y ocho años no los van a condenar, por eso los mandan a un instituto de menores, y a pesar de que el iluso del fiscal pidió “perpetua”, les prometieron que si se portan bien este año, la condena se esfuma.
Una maravilla que me hace creer cada vez más la teoría de que el Derecho Penal va camino a ser “abolicionista”, que según la Real Academia Española, quiere decir: “Que procura dejar sin efecto o suprimir una ley”.
Y con respecto al matrimonio homosexual y sus derivaciones, tema que nos ocupa desde hace un tiempito, y digo “tiempito” porque me hubiera gustado más, que lo debatiéramos en los medios y en el Congreso, un par de años por lo menos, para internalizar todos, nuestros propios conceptos, valores y argumentos.
De las secuelas inmediatas de “La Nueva Ley…” digamos que los católicos seguimos recibiendo embates de todas partes, como el del párroco Nicolás Alessio, quien a pesar que el Arzobispado de Córdoba se lo había proihibido, ofició misa, diciendo que la aprobación de la Ley es “un triunfo frente a los apologistas de la brutalidad”.
“Bruto” todavía no me habían dicho, sí imbécil, ignorante, nazi, facho, y otras cositas semejantes.
Pero la gran pregunta que quiero formular a los que están a favor, por homosexuales, o por criterio, es ¿quién les dijo que estar a favor es ser progresista, o que la evolución del mundo nos obliga a ser modernos y aceptarla?. Que yo tenga que aceptar que la palabra “matrimonio”, sacramento de la iglesia católica, quiera ser usada por todos los que la odian, para casar a un hombre con un hombre o a una mujer con una mujer, ¿me ubica en la prehistoria? ¿Quién les vendió esa idiotez? ¿Quién les hizo creer de que esto es un problema de evolución?, ¿esto es la evolución? ¿en serio creen que así crecemos?.
Crecemos aceptando que homosexuales hay desde la más antigua de las culturas humanas, y que si se han decidido a vivir en pareja, hay que respetarlos, siempre que respeten nuestra cultura natural, tan vieja y más efectiva que la de ellos, porque los heterosexuales somos los que damos vida. Y siempre que dejen de manifestarse patéticamente, con telas rojas en derredor del cuello y buscando cámaras para besarse, cosa que será muy “liberal” pero es chocante para una cultura que se ha hecho carne en las religiones más diversas, aunque se hagan los distraídos y dejen que los palos los reciba la iglesia católica.
Usen otra palabra si no les gusta el término “unión civil”, que eso es, porque también la podríamos utilizar los heterosexuales, y dejar la palabra “matrimonio” para la celebración de la unión entre un hombre y una mujer en una iglesia católica, frente a un representante de Dios que nos diga “que lo que Dios ha unido, el hombre no lo separe”. Y el hombre lo separa, en contra del mandato divino, pero debe tener en cuenta eso; es en contra del mandato divino, y si no te gusta, no seas católico.